Esa piel en remanso del agua y el espejo
donde resbalan ciegos eslabones de días,
opacos, duros como labios inapelables al beso,
y sin embargo nítidos, enrojecidos
por la luz volatinera con que el sol se divierte en una onda repentina.
El filo de una alberca, la memoria
donde el invierno se desangra en racimos de nubes.
Y las últimas aves que arrebatan al aire escorzos, despedidas.
El filo preciso que separa el amor imposible de dos mundos
o una senda desdoblada:
Una parte que rueda hacia el ocaso
con la ruina de la tarde, y nuestra vida a cuestas, con todas las preguntas.
Otra parte que queda esculpida en silencio,
en la sombra creciente,
acumulando el poso inútil de lo que ya no es,
precipitándose en su propio abismo
y en el color cansado, vagamente sepia,
del agua y la mentira.
sábado 7 de noviembre de 2009
miércoles 4 de noviembre de 2009
Juan Andrés García Román y El fósforo astillado, nueva firma invitada en DVD Ediciones.com
Incluye una pequeña entrevista (o charla) de un servidor con Juan Andrés y un artículo de David Leo García sobre la recepción crítica de este libro fundamental. No se lo pierdan:
http://dvdediciones.com/firmas_garciaroman.html
Me quedo, entre tanto con esta frase que nos deja el autor en su entrevista:
"la poesía se hace con lenguaje y el lenguaje es tiempo y es historia. Y este país se llama España. Aunque a veces nos pese. "
http://dvdediciones.com/firmas_garciaroman.html
Me quedo, entre tanto con esta frase que nos deja el autor en su entrevista:
"la poesía se hace con lenguaje y el lenguaje es tiempo y es historia. Y este país se llama España. Aunque a veces nos pese. "
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DVD Ediciones,
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jueves 29 de octubre de 2009
Alceo en Las razones del aviador
Las razones del aviador, la nueva revista digital de literatura que dirigen Jordi Doce y José María Castrillón llega a su tercera entrega. Tras haber comenzado con un excelente artículo sobre Seferis de J. M. Castrillón, y seguir con cuatro poemas inéditos de José Luis Gómez Toré, pueden encontrar ahora una selección de fragmentos del poeta Alceo traducidos por mí, con una pequeña nota introductoria:
http://lasrazonesdelaviador.blogspot.com/2009/10/alceo-de-mitilene-poemas.html
Mil gracias a Jordi y a José María por acogernos en su aeroplano. Ha sido un gran placer colaborar en este vuelo.
http://lasrazonesdelaviador.blogspot.com/2009/10/alceo-de-mitilene-poemas.html
Mil gracias a Jordi y a José María por acogernos en su aeroplano. Ha sido un gran placer colaborar en este vuelo.
jueves 22 de octubre de 2009
La noche de Sietepicos
La noche de Sietepicos
se multiplica en cristales.
Esbelta noche esculpida
con su vigilia de alfanjes
en ángeles de granito
soñando en transparentarse.
Lento caudal de silencio
bajo los lentos umbrales.
Sietepicos en el cielo,
y el corazón en las calles
solitarias, donde rielan
estrellas de fino talle.
Silencio afinado y limpio,
relente de otras edades;
afianzada osamenta
de algo antiguo, innombrable.
La noche de Sietepicos
son siete aristas cabales.
No hay mudanza en su vigilia
ni cesa aquí el oleaje.
Porfiadas por subir
a mi centro, y desbordarse,
las olas del corazón
quieren volar a esos márgenes,
quieren darse a las razones
de aquellas piedras que arden.
(La noche de Sietepicos
son siete anhelos del aire.)
Si pudiese el corazón
de sus foscos muladares
volar a esas viejas piedras,
y en sus perfiles quebrarse.
Si pudiese en sus perfiles
quebrar este torpe lance
de máscaras de artificio
y acometidas de nadie.
(De Cantigas y cárceles)
se multiplica en cristales.
Esbelta noche esculpida
con su vigilia de alfanjes
en ángeles de granito
soñando en transparentarse.
Lento caudal de silencio
bajo los lentos umbrales.
Sietepicos en el cielo,
y el corazón en las calles
solitarias, donde rielan
estrellas de fino talle.
Silencio afinado y limpio,
relente de otras edades;
afianzada osamenta
de algo antiguo, innombrable.
La noche de Sietepicos
son siete aristas cabales.
No hay mudanza en su vigilia
ni cesa aquí el oleaje.
Porfiadas por subir
a mi centro, y desbordarse,
las olas del corazón
quieren volar a esos márgenes,
quieren darse a las razones
de aquellas piedras que arden.
(La noche de Sietepicos
son siete anhelos del aire.)
Si pudiese el corazón
de sus foscos muladares
volar a esas viejas piedras,
y en sus perfiles quebrarse.
Si pudiese en sus perfiles
quebrar este torpe lance
de máscaras de artificio
y acometidas de nadie.
(De Cantigas y cárceles)
jueves 15 de octubre de 2009
La gana
Un poeta de entonces —de ayer— no sabía realizar estrofas perfectas, por la misma razón que un músico no resolvía una sonata ni un pintor la arquitectura de un cuadro. Unos años más y nos arrastrará el magnífico huracán de los ismos de avance. Preocupa la materia, la novedad del contenido. Imposible lograr a la vez la armonía del continente. Renace la calma, y decimos: hay que crear. O lo que es lo mismo: hay que poseer, domeñar, tener conciencia... Tres caminos se ofrecen. para cada obra, su forma única, plena. El verso libre... o sea la estrofa libre. La estrofa vieja. O inventar nuevas estrofas. ¿Retórica? Evidente: retórica. Pero todo es retórica, y el huir de ella una manera de retórica negativa, mil veces más peligrosa. No. No debemos huir de nada... Hacemos décimas, hacemos sonetos, hacemos liras porque nos da la gana... La gana es sagrada. Y es lógica, por la misma razón que los pintores se obstinan hoy en dibujar bien y los músicos en aprender contrapunto y fuga. Pero hay una diferencia con nuestros razonables abuelos del XVIII. Para ellos, la estrofa, la sonata o la cuadrícula eran una obligación. Para nosotros no. Hemos ya aprendido a ser libres. Sabemos que esto es un equilibrio, y nada más. Y es seguro que sentiremos muchas veces la bella y libre gana de volar fuera de la jaula, bien calculado el peso, el motor y la esencia, para no perdernos como una nube a la deriva. Estrofa, siempre estrofa, arriba o abajo, esclava o sin nombre.
Gerardo Diego
Gerardo Diego
viernes 9 de octubre de 2009
Más novedades de otoño en DVD Ediciones
La lengua ciega, nuevo poemario de Juan Antonio González Fuentes.

Las elegías, de Friedrich Hölderlin, en espléndida traducción y edición de Juan Andrés García Román.

Las elegías, de Friedrich Hölderlin, en espléndida traducción y edición de Juan Andrés García Román.
jueves 1 de octubre de 2009
Traducido al inglés
Uno no se levanta todos los días y descubre que su poesía ha sido traducida al inglés. Por lo cual, vaya mi más sentido agradecimiento al lector anónimo de Inglaterra que, tras desembarcar en mi blog y en mi poema Una rima, creyó oportuno enterarse de lo que allí se cocía y, a tal efecto, puso en marcha el diligente traductor de Google. Los resultados me han llenado de emoción. Para empezar, creo que Google mejora con creces mi poema:
A rhyme
A rhyme is a very serious pendulum,
rainbow roundtrip ticket
your eyelids to the center of the mystery.
How strange captivity
liquefy in the rain more slender,
left swing by the bells
erected on the afternoon of apples
and talk to the wind in intimate Psalter.
Vibrating with the thirsty sands,
desperate cry of loopholes
blow your hair done among a circle of directions.
A rhyme is a beacon of alternate pupil
to comb through centuries and the wave legends
and moisturize your back slowly with precipices.
Aldebaran spilled red wake of his lantern;
rows and rows and barcarolle violin,
and fearless flying the flag
the quick minute button oceans
turning over land (top or skull.)
A rhyme is the moon messenger
regular spinner
my shadow in the palm of your hands.
Pero, no conteno con traducir sólo el poema, la emprende al punto con mis comentaristas o escoliastas. Así habla, por ejemplo, Olga Bernad de mis versos:
Olga B. said ...
But how nice, Juan Manuel.
Yes that is a very serious pendulum. Each of the things they name ( "left swinging by the Bell) and the final:
"A rhyme is the moon messenger
regular spinner
my shadow in the palm of your hand. "
Not everyone can make a rhyme or name to the moon and emerge unscathed :-) Why? Mystery of mysteries. But to whom God gives it, St. Peter bless.
"... And rema Rema and barcarolle violin."
I close with the sound on yours.
Thank you and good night.
Besos, Juan Manuel.
Su "íntima corrección", repentinamente italianizante, me encanta: "... And rema Rema and barcarolle violin." Pero un servidor, que en condiciones normales no ensaya la lengua de Homer Simpson sino tras la sexta cerveza, le contesta y reflexiona así "in this poemilla":
Juan Manuel Macías said ...
Thank you very much, Olga. Yes, the moon is a dangerous marble, we can stick in their pockets or unintentionally atragantársenos: oh those precious marbles pre-playstation amazed us with so little effort. You do what you can and if we ignore the poor moon would not feel free in this poemilla. I dare say I am, even profligate. But a little :-). Your reading, as usual, improves my verses. Good evening, Olga, and kisses.
He aquí que Antonio Azuaga abandona un momento la lengua de Lope y el conde de Villamediana, y se suma a la fiesta:
Antonio Azuaga said ...
"Family" is not your "rhyme", yours is done with the poetry that rhyme (and moon) what he wants. As it should be. Because the difficulty is to get poetry out unscathed from their resources and cosmetics, these are sometimes used to seem so. But you give you the same. The poet indeed, give the same.
A greeting.
En fin, mis estimados, estoy que no quepo en mí de gozo con el traductor de Google, cuyas virtudes me ha revelado ese amable lector anónimo. Así que mañana me cojo las obras completas de Shakespeare, les doy un planchado en dos días con el google translator y a competir con Don Antonio Rivero Taravillo. Para muestra, un botón:
De las criaturas más justa que queremos aumentar,
Lo que aumentó la belleza nunca puede morir,
Pero como la más madura que por fallecimiento del tiempo,
Su heredero de licitación podría tener su memoria:
Pero tú contratado para tu propio ojos brillantes,
Feed'st encendido de la llama de tu auto con combustible sustancial,
Realización de una hambruna, donde la abundancia de mentiras,
Enemigo de ti mismo tu a tu propia dulce demasiado cruel:
Tú, que ahora el arte del mundo adornos frescos,
Y sólo para anunciar la primavera llamativos,
Dentro de tu propio capullo tu contenido buriest,
Y, villano de licitación, los residuos mak'st en niggarding:
Lástima que el mundo, o bien este se glotón,
Para comer el mundo, debido, por la tumba y por ti.
A rhyme
A rhyme is a very serious pendulum,
rainbow roundtrip ticket
your eyelids to the center of the mystery.
How strange captivity
liquefy in the rain more slender,
left swing by the bells
erected on the afternoon of apples
and talk to the wind in intimate Psalter.
Vibrating with the thirsty sands,
desperate cry of loopholes
blow your hair done among a circle of directions.
A rhyme is a beacon of alternate pupil
to comb through centuries and the wave legends
and moisturize your back slowly with precipices.
Aldebaran spilled red wake of his lantern;
rows and rows and barcarolle violin,
and fearless flying the flag
the quick minute button oceans
turning over land (top or skull.)
A rhyme is the moon messenger
regular spinner
my shadow in the palm of your hands.
Pero, no conteno con traducir sólo el poema, la emprende al punto con mis comentaristas o escoliastas. Así habla, por ejemplo, Olga Bernad de mis versos:
Olga B. said ...
But how nice, Juan Manuel.
Yes that is a very serious pendulum. Each of the things they name ( "left swinging by the Bell) and the final:
"A rhyme is the moon messenger
regular spinner
my shadow in the palm of your hand. "
Not everyone can make a rhyme or name to the moon and emerge unscathed :-) Why? Mystery of mysteries. But to whom God gives it, St. Peter bless.
"... And rema Rema and barcarolle violin."
I close with the sound on yours.
Thank you and good night.
Besos, Juan Manuel.
Su "íntima corrección", repentinamente italianizante, me encanta: "... And rema Rema and barcarolle violin." Pero un servidor, que en condiciones normales no ensaya la lengua de Homer Simpson sino tras la sexta cerveza, le contesta y reflexiona así "in this poemilla":
Juan Manuel Macías said ...
Thank you very much, Olga. Yes, the moon is a dangerous marble, we can stick in their pockets or unintentionally atragantársenos: oh those precious marbles pre-playstation amazed us with so little effort. You do what you can and if we ignore the poor moon would not feel free in this poemilla. I dare say I am, even profligate. But a little :-). Your reading, as usual, improves my verses. Good evening, Olga, and kisses.
He aquí que Antonio Azuaga abandona un momento la lengua de Lope y el conde de Villamediana, y se suma a la fiesta:
Antonio Azuaga said ...
"Family" is not your "rhyme", yours is done with the poetry that rhyme (and moon) what he wants. As it should be. Because the difficulty is to get poetry out unscathed from their resources and cosmetics, these are sometimes used to seem so. But you give you the same. The poet indeed, give the same.
A greeting.
En fin, mis estimados, estoy que no quepo en mí de gozo con el traductor de Google, cuyas virtudes me ha revelado ese amable lector anónimo. Así que mañana me cojo las obras completas de Shakespeare, les doy un planchado en dos días con el google translator y a competir con Don Antonio Rivero Taravillo. Para muestra, un botón:
De las criaturas más justa que queremos aumentar,
Lo que aumentó la belleza nunca puede morir,
Pero como la más madura que por fallecimiento del tiempo,
Su heredero de licitación podría tener su memoria:
Pero tú contratado para tu propio ojos brillantes,
Feed'st encendido de la llama de tu auto con combustible sustancial,
Realización de una hambruna, donde la abundancia de mentiras,
Enemigo de ti mismo tu a tu propia dulce demasiado cruel:
Tú, que ahora el arte del mundo adornos frescos,
Y sólo para anunciar la primavera llamativos,
Dentro de tu propio capullo tu contenido buriest,
Y, villano de licitación, los residuos mak'st en niggarding:
Lástima que el mundo, o bien este se glotón,
Para comer el mundo, debido, por la tumba y por ti.
martes 22 de septiembre de 2009
...Y mata la verbena
Rescato un textito que colgué en la página de DVD hará más o menos un año. Pertenece al ciclo de lecturas de verano que ensayamos conjuntamente Sergio Gaspar y un servidor. Feliz otoño, como quien dice.
***
VERBENA Y DESPEDIDA
En Cercedilla se realiza el ejercicio del fin del mundo todos los años por primeros de septiembre. Y el mundo termina como ha de terminar, no gracias a un acelerador de partículas europeo y aburrido, sino con una verbena y una traca. La verbena es la culminación de los entes, y aquí sabemos bien que, si el universo tiene un sentido, es para converger con su procesión de estrellas, planetas y galaxias en esa plaza imposible de un pueblo donde todos se emborrachan, bailan al son de la canción del verano y se absuelven mutuamente sus pecados.
El fin del mundo tiene que ser algo comunal y divertido. El de este año estuvo muy logrado, qué pena que ustedes no vinieran.
Por allí estaba la emperatriz Teodora de Bizancio, con tacones de aguja, minifalda de látex y sus cerca de 1400 años de semen acumulado. La vi bailar con muchos hombres que no eran yo. Y con algunas mujeres que tampoco eran yo. Me distraía a ratos de la contemplación Eduardo Punset, contándome ciertas teorías acerca del origen del universo. Punset hablaba siempre en inglés, pero su propia voz sonaba por los altavoces de la orquesta doblándole al castellano. Recuerdo que le hice un breve comentario, maravillado del hecho, al padre Brown.
En una esquina charlaba amigablemente el Marqués de Sade con su conciencia, y Catulo iba de un lado a otro con una copa de whisky nacional y coca-cola en la mano, sonriendo a todo el mundo desde ese aire tan suyo de estar en el sitio equivocado (es decir, donde no está Lesbia) y sin embargo no importarle nada y tomárselo con naturalidad. Un buen tipo, Catulo. Es el auténtico latin lover. Su americana irrepetible llevaba colgando el precio de la tienda, pero no le dije nada.
Góngora había montado un puestecillo para vender metáforas, justo al lado de un turco que hacía kebabs. Le invité a un kebab a Garcilaso, que venía de una lectura de verano de Sergio Gaspar. Venía con los ojos encendidos y los belfos apretados, y no hacía más que preguntarme si había visto a la emperatriz Teodora de Bizancio, porque tenía una cita con ella. No había empezado a enumerarle las virtudes de la espera y todos los que estaban antes que él, cuando la princesa de Rubén me tiró del brazo con cara de pocos amigos, arrastrándome al baile. Y bailé con ella una lenta y agarrada, pero sin querer se me disolvió en la camisa, dejándome una mancha de batido de fresa. Una mancha muy triste. Y por eso volví a mirar a la emperatriz Teodora de Bizancio, que atornillaba su lengua con la de Anactoria. Pensé en contárselo a Safo, pero ¿para qué? Nunca me coge el teléfono.
Bebí demasiado aquel fin del mundo, ni siquiera escuché la traca, y amanecí sentado en la terraza despoblada de un bar, otra vez con Eduardo Punset. Seguía hablándome del origen del universo, lo seguía haciendo en inglés, pero esta vez escuchaba su voz que le doblaba al castellano dentro de mi cabeza. Todos se habían ido ya, y la emperatriz Teodora de Bizancio bailaba sola frente al escenario vacío de la orquesta, con sus pechos desnudos desacompasados, y sus pezones tenían un curioso tono ocre hoja de otoño o libro viejo.
La mujer dormida seguía dormida. Y desde lejos, Gerardo Diego, encaramado en el ciprés de Silos, le arrojaba estos versos:
Tus ojos oxigenan los rizos de la lluvia
y cuando el sol se pone en tus mejillas
tus cabellos no mojan ni la tarde es ya rubia
Amor............................Apaga la luna
No bebas tus palabras
ni viertas en mi vaso tus ojeras amargas
La mañana de verte se ha puesto morena
Enciende el sol..........................Amor
y mata la verbena
VERBENA Y DESPEDIDA
En Cercedilla se realiza el ejercicio del fin del mundo todos los años por primeros de septiembre. Y el mundo termina como ha de terminar, no gracias a un acelerador de partículas europeo y aburrido, sino con una verbena y una traca. La verbena es la culminación de los entes, y aquí sabemos bien que, si el universo tiene un sentido, es para converger con su procesión de estrellas, planetas y galaxias en esa plaza imposible de un pueblo donde todos se emborrachan, bailan al son de la canción del verano y se absuelven mutuamente sus pecados.
El fin del mundo tiene que ser algo comunal y divertido. El de este año estuvo muy logrado, qué pena que ustedes no vinieran.
Por allí estaba la emperatriz Teodora de Bizancio, con tacones de aguja, minifalda de látex y sus cerca de 1400 años de semen acumulado. La vi bailar con muchos hombres que no eran yo. Y con algunas mujeres que tampoco eran yo. Me distraía a ratos de la contemplación Eduardo Punset, contándome ciertas teorías acerca del origen del universo. Punset hablaba siempre en inglés, pero su propia voz sonaba por los altavoces de la orquesta doblándole al castellano. Recuerdo que le hice un breve comentario, maravillado del hecho, al padre Brown.
En una esquina charlaba amigablemente el Marqués de Sade con su conciencia, y Catulo iba de un lado a otro con una copa de whisky nacional y coca-cola en la mano, sonriendo a todo el mundo desde ese aire tan suyo de estar en el sitio equivocado (es decir, donde no está Lesbia) y sin embargo no importarle nada y tomárselo con naturalidad. Un buen tipo, Catulo. Es el auténtico latin lover. Su americana irrepetible llevaba colgando el precio de la tienda, pero no le dije nada.
Góngora había montado un puestecillo para vender metáforas, justo al lado de un turco que hacía kebabs. Le invité a un kebab a Garcilaso, que venía de una lectura de verano de Sergio Gaspar. Venía con los ojos encendidos y los belfos apretados, y no hacía más que preguntarme si había visto a la emperatriz Teodora de Bizancio, porque tenía una cita con ella. No había empezado a enumerarle las virtudes de la espera y todos los que estaban antes que él, cuando la princesa de Rubén me tiró del brazo con cara de pocos amigos, arrastrándome al baile. Y bailé con ella una lenta y agarrada, pero sin querer se me disolvió en la camisa, dejándome una mancha de batido de fresa. Una mancha muy triste. Y por eso volví a mirar a la emperatriz Teodora de Bizancio, que atornillaba su lengua con la de Anactoria. Pensé en contárselo a Safo, pero ¿para qué? Nunca me coge el teléfono.
Bebí demasiado aquel fin del mundo, ni siquiera escuché la traca, y amanecí sentado en la terraza despoblada de un bar, otra vez con Eduardo Punset. Seguía hablándome del origen del universo, lo seguía haciendo en inglés, pero esta vez escuchaba su voz que le doblaba al castellano dentro de mi cabeza. Todos se habían ido ya, y la emperatriz Teodora de Bizancio bailaba sola frente al escenario vacío de la orquesta, con sus pechos desnudos desacompasados, y sus pezones tenían un curioso tono ocre hoja de otoño o libro viejo.
La mujer dormida seguía dormida. Y desde lejos, Gerardo Diego, encaramado en el ciprés de Silos, le arrojaba estos versos:
Tus ojos oxigenan los rizos de la lluvia
y cuando el sol se pone en tus mejillas
tus cabellos no mojan ni la tarde es ya rubia
Amor............................Apaga la luna
No bebas tus palabras
ni viertas en mi vaso tus ojeras amargas
La mañana de verte se ha puesto morena
Enciende el sol..........................Amor
y mata la verbena
sábado 19 de septiembre de 2009
Primeras novedades de septiembre en DVD Ediciones
.......

El fin de semana perdido, de José Luis Piquero.
Publicamos en la web dos poemas del libro, con una breve introducción de J. L. Piquero.
Publicamos en la web dos poemas del libro, con una breve introducción de J. L. Piquero.

Carne de Píxel (segunda edición), de Agustín Fernández Mallo.
Con una interesante entrevista a Fernández Mallo.
Con una interesante entrevista a Fernández Mallo.
viernes 18 de septiembre de 2009
Más ligaduras
A finales del XVIII la Universidad de Oxford encargó al gran tipógrafo John Baskerville el diseño y fundición de unos tipos griegos para una edición escolar del Nuevo Testamento. Hace unos años, Sophia Kalaitzidou hizo un estupendo trabajo de recreación digital de esa fuente para la Greek Font Society. La tecnología open type permite reproducir fielmente el gran número de ligaduras ideadas por Baskerville. Aquí les muestro un par de ejemplos de mi "work in progress" con el profesor Felipe Hernández Muñoz. En este caso es el comienzo de la edición crítica de un opúsculo del rétor Alejandro (s. II d. C.), fruto de sus clases de crítica textual en la Universidad Complutense de Madrid. Ambos ejemplos están compuestos en XeTeX, uno de los últimos avances en el sistema TeX. El segundo ejemplo, con todas las ligaduras open type activadas (un click en las imágenes para ampliar). Una muestra más de la potencia de TeX, a años luz de los sistemas de maquetación tradicionales. Espero que les guste.


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Tipografía sentimental
martes 8 de septiembre de 2009
Reunión
Donde el tiempo conjuga un bajo amor de cuadra huérfana,
la memoria que fermenta envilecida en las paredes, sueña,
vieja yegua de días y de noches, aniquilada bestia,
intemperie dejada a los más mediocres crímenes
y a las navajas que gimen su larga progenie de gargantas.
Es hora de ajusticiar todos los himnos como a cisnes
antes de que los turistas del mundo disparen una sola duda entre las cejas.
Faltan mil años para todo.
Incluso para los acantilados.
Por eso, sueña.
Sueña y cabalga al son que multiplica estatuas y ruinas en los posos del hambre,
y deshaz la constante del sur en tus belfos enfermos.
Es hora ya de ver si la memoria arde
con las brasas sublevadas a tu paso:
quemar el cofrecillo enmohecido por el exceso de ciudades,
donde las palabras son fotos apelmazadas
que miran a nadie desde un fingido lecho de sonrisas,
en un perfume terco, impaciente, oscuro,
esperando sin piedad el juego del aquí y el siempre.
Pero el envés de las palabras (lo sabíamos)
sólo es un tembloroso ajuar de ceniza: no pidáis más
que la muerte agazapada tras la orquesta
o la náusea aprendida al fondo de la chistera del mago.
Vieja yegua imposible,
crines de humo, lengua tendida, rompe
a llorar de una vez sin miedo ni cadenas
la lágrima perfecta, la nunca reclamada
por los traficantes de estaciones muertas.
Y escribe tu derrota con letras recién desenterradas,
húmedas, frías aún con la primera ignorancia,
una palabra de mil años hasta que la voz profane el aire sin remedio
y el corazón asuma al fin sus cuatro límites fatales.
Sueña en la nada prematura
y cabalga hacia el poniente espantoso de los símbolos.
De aquí a mil años mil espaldas laceradas celebrarán al sol tu muerte inútil
y acaso nazca por ti un lamento oficial en los desayunos.
Pero qué bello, qué torpemente bello tu instante arrebatado, tu tránsito y tu abismo,
y este lodo de sueños donde tú y yo nos confundimos,
como si el verano tuviera un serio motivo para derrumbarse,
como si tú me quisieras decir algo en tu larga caída,
como si al final de la historia, cuando el poema se ha quedado a oscuras,
sobreviviera la orquesta la orquesta la orquesta.
la memoria que fermenta envilecida en las paredes, sueña,
vieja yegua de días y de noches, aniquilada bestia,
intemperie dejada a los más mediocres crímenes
y a las navajas que gimen su larga progenie de gargantas.
Es hora de ajusticiar todos los himnos como a cisnes
antes de que los turistas del mundo disparen una sola duda entre las cejas.
Faltan mil años para todo.
Incluso para los acantilados.
Por eso, sueña.
Sueña y cabalga al son que multiplica estatuas y ruinas en los posos del hambre,
y deshaz la constante del sur en tus belfos enfermos.
Es hora ya de ver si la memoria arde
con las brasas sublevadas a tu paso:
quemar el cofrecillo enmohecido por el exceso de ciudades,
donde las palabras son fotos apelmazadas
que miran a nadie desde un fingido lecho de sonrisas,
en un perfume terco, impaciente, oscuro,
esperando sin piedad el juego del aquí y el siempre.
Pero el envés de las palabras (lo sabíamos)
sólo es un tembloroso ajuar de ceniza: no pidáis más
que la muerte agazapada tras la orquesta
o la náusea aprendida al fondo de la chistera del mago.
Vieja yegua imposible,
crines de humo, lengua tendida, rompe
a llorar de una vez sin miedo ni cadenas
la lágrima perfecta, la nunca reclamada
por los traficantes de estaciones muertas.
Y escribe tu derrota con letras recién desenterradas,
húmedas, frías aún con la primera ignorancia,
una palabra de mil años hasta que la voz profane el aire sin remedio
y el corazón asuma al fin sus cuatro límites fatales.
Sueña en la nada prematura
y cabalga hacia el poniente espantoso de los símbolos.
De aquí a mil años mil espaldas laceradas celebrarán al sol tu muerte inútil
y acaso nazca por ti un lamento oficial en los desayunos.
Pero qué bello, qué torpemente bello tu instante arrebatado, tu tránsito y tu abismo,
y este lodo de sueños donde tú y yo nos confundimos,
como si el verano tuviera un serio motivo para derrumbarse,
como si tú me quisieras decir algo en tu larga caída,
como si al final de la historia, cuando el poema se ha quedado a oscuras,
sobreviviera la orquesta la orquesta la orquesta.
sábado 15 de agosto de 2009
Siguen las Vacaciones críticas...
... en DVD Ediciones.com. Sigue el verano (¿hasta cuándo?). Entretanto, aquí les dejo mi aportación.
lunes 27 de julio de 2009
Estancia, de Sergio Gaspar

En una fugaz incursión en la página web de DVD Ediciones, Roman Jakobson Junior se permitía la enésima apostilla de la legendaria pregunta becqueriana al sentenciar que «poesía es todo lo que se publica en una editorial de poesía». Mi amigo el poeta Juan Salido-Vico escribía tiempo atras en su poética para Las afinidades electivas, con su habitual lucidez, que «poema es todo texto que merece ser leído como poema». Felizmente, los géneros están bien muertos y enterrados, por mucho que se afanen los escritores de manuales de literatura. Y la poesía, dejando atrás el mito de la creación que reposa en su étimo, lo es en la medida en que se establece un diálogo entre el poema y el lector. Una construcción común entre ambos.
La historia, breve, de mis diálogos con la poesía de Sergio Gaspar se inaugura con sus poemas incluidos en Campo abierto (DVD), esa antología del poema en prosa en España que ya es por derecho propio un canon imprescindible en la literatura española. Más tarde, tuve oportunidad de escucharle leer, mano a mano frente a Mestre, en una pequeña velada del Hotel Kafka de Madrid. Allí pronunció Sergio Gaspar una frase que desde entonces me tiene entusiasmado y confuso a partes iguales. Copio de memoria. «La poesía es una parte de la lingüística general». A día de hoy, creo que esta afirmación puede vertebrar no sólo la poética de Sergio, sino la de todo gran poeta. El personaje del poeta, invención de Platón para culparle de una batería de preocupantes desórdenes, tal vez se ejemplifique en la figura mitológica de un filólogo dislocado.
Es en esta parte de la historia cuando DVD Ediciones publica Estancia, un magnífico poemario, singular y extraño, arriesgado y valiente. Una noticia feliz por muchas razones, sobre todo por lo que tiene de espuela para la salmodia habitual de la poesía de aquí, y porque supone el primer libro de Sergio que (al menos para mí) deja de ser secreto.
Cuatro partes, aparentemente estancas, estructuran el volumen. A saber. Estancia, un ciclo de poemas escritos en torno a la muerte de su madre; Un día con Stevens, trece poemas (más uno) que narran la violación y asesinato de un niño en el bosque lírico de Wallace Stevens; Enunciado, cuya prosa narrativa explora los misteriosos territorios de la pornografía; y, por último, el prólogo intitulado, como no podía ser menos, En el lugar equivocado. Aparentemente estancas, sí, pero con evidentes vasos comunicantes que van dotando a la lectura del libro, en orden o desorden, de una rara trabazón. El lector, pues, se deja caminar sonámbulo, como por el bosque-conciencia del mirlo, entre la narración templada y quirúrjica y un ámbito cerrado de símbolos y abstracciones. Entre la llana prosa y el verso libre (a veces epigramático) cuya cadencia no rehuye ciertos leves trazos de dicción clásica, alejandrina y endecasílaba, como en el gran poema Algunos metros de infinito, probablemente el mejor de su serie.
Así, la «doble muerte» de la madre (la real, la cosa en sí, indescifrable; la otra, la pensada, a veces descrita y narrada, y convertida en materia lingüística, en logos); los trece escorzos simbólicos del suceso en el bosque y esa coda final, la número catorce, con un tono que recuerda a los compases finales que el gran Jerry Goldsmith escribiera para Alien; y el inesperado quiebro del enunciado que navega y deshace esa ficción suprema llamada pornografía; y el prólogo equivocado. Todo ello conformarían lo que podríamos llamar un cancionero de la identidad.
intentar no aburrirnos con las cosas. Nuestra
tarea es levantar un hogar que se derrumba
--lo llamaremos identidad-- con fragmentos
de recuerdos no necesriamente vividos.
(Estancia V)
Ferdinand de Saussure, el poeta que tal vez inventaran unos estudiantes suizos a principios del pasado siglo, se complacía en dar caza a una serie de célebres dicotomías. Significante y significado, por ejemplo. Quizás una suerte de mitología dual para aplacar el vértigo ante la incógnita del lenguaje que acarreamos por mera herencia. Pensamiento y narración están presentes en Estancia al igual que en la Odisea, pero a diferencia de la novelería de consumo, el argumento viene después, transfigurado. O no termina de venir nunca.
Nuestra tarea es recordar algunos rostros,
ciertas fechas de nacimientos y de muertes,
el camino para volver a casa, y el partido
al que votamos, y el nombre de nuestro perro.
No parece gran cosa --y no lo es, en efecto--,
hasta que llega la hora
en que alguien que te enseñó tu nombre lo olvida.
(Estancia V)
La poesía es memoria, el arte de recordar los nombres adecuados. Después, el logos se convertirá en voz, la lengua en habla. Y, por obra de este secreto tránsito, no será ya preciso un diccionario que nos recuerde que la palabra estancia tiene un significado doble en castellano: el lugar y el acto.
domingo 19 de julio de 2009
Ofrenda
El tiempo se muda en las olas
y en pechos de niña dormida.
Péndulos, calles y violas
cruzan en lo oscuro la vida.
Vida que nace de las suelas,
íntima, y que al cielo se alza:
las palabras tienden sus velas
y la noche, sobre ellas, va descalza.
Para llegar hasta esa estrella
despeinada a los cuatro vientos
no existe derrota más bella
que el amor y sus pensamientos.
Tener por toda disciplina
la página asidua del alba
y el arrebol en la cortina
del vengador sol que nos salva.
Y las tardes que a veces vienen
puntuales como la madera
cuando los postes al poniente tienen
el color ocre de la espera.
¿Pero esperar a quién o a qué?
Da igual si la noche promete
sus rancios mapas. Es la fe
que hay en un barco de juguete.
Sobre el asfalto entumecido
orea un rumor de matices,
sutiles pátinas de olvido
y alado sudor de beatrices.
Ésa es la clave y partitura
para el mar que juega a los dados.
No hay una lágrima más pura
que la que dejan los ahogados.
Un caminante solitario
va cubriendo de azul las avenidas
mientras desgrana su rosario
de farolas desfallecidas.
Ay, melancolía del tiempo,
jinete irremediable de sí mismo
que nos hace y nos mata. Loco tren. Po-
esía --y siempre-- hacia el abismo.
Afán enfermo de volver
a la perdida ciudadela:
la poesía es un limo de mujer
siempre alejándose en un duermevela.
Y tú, la más lejana, que eres todas
las distancias, verás también un día
el rosal mudo que en mis sueños podas
llorar de vieja poesía.
Vieja como este ramo viejo
hecho de sombras y vacío,
que en ti ha de amanecer --celeste espejo--
a la rectitud del rocío.
----
Nota: Este poema lo escribí ya hace unos años. Y no lo digo por captatio benevolentiae, qué va. Lo seguiría firmando con la firmeza y el coraje con que se firman las facturas que nos vienen de un pariente más bien bobalicón que nos ha caído a nuestro cargo, pero al que le guardamos cariño. Va a parar al libro (Cantigas y cárceles) donde se recogen los poemas que no debería escribir en la actualidad y, sin embargo, de vez en cuando, ejem, sigo escribiendo.
y en pechos de niña dormida.
Péndulos, calles y violas
cruzan en lo oscuro la vida.
Vida que nace de las suelas,
íntima, y que al cielo se alza:
las palabras tienden sus velas
y la noche, sobre ellas, va descalza.
Para llegar hasta esa estrella
despeinada a los cuatro vientos
no existe derrota más bella
que el amor y sus pensamientos.
Tener por toda disciplina
la página asidua del alba
y el arrebol en la cortina
del vengador sol que nos salva.
Y las tardes que a veces vienen
puntuales como la madera
cuando los postes al poniente tienen
el color ocre de la espera.
¿Pero esperar a quién o a qué?
Da igual si la noche promete
sus rancios mapas. Es la fe
que hay en un barco de juguete.
Sobre el asfalto entumecido
orea un rumor de matices,
sutiles pátinas de olvido
y alado sudor de beatrices.
Ésa es la clave y partitura
para el mar que juega a los dados.
No hay una lágrima más pura
que la que dejan los ahogados.
Un caminante solitario
va cubriendo de azul las avenidas
mientras desgrana su rosario
de farolas desfallecidas.
Ay, melancolía del tiempo,
jinete irremediable de sí mismo
que nos hace y nos mata. Loco tren. Po-
esía --y siempre-- hacia el abismo.
Afán enfermo de volver
a la perdida ciudadela:
la poesía es un limo de mujer
siempre alejándose en un duermevela.
Y tú, la más lejana, que eres todas
las distancias, verás también un día
el rosal mudo que en mis sueños podas
llorar de vieja poesía.
Vieja como este ramo viejo
hecho de sombras y vacío,
que en ti ha de amanecer --celeste espejo--
a la rectitud del rocío.
----
Nota: Este poema lo escribí ya hace unos años. Y no lo digo por captatio benevolentiae, qué va. Lo seguiría firmando con la firmeza y el coraje con que se firman las facturas que nos vienen de un pariente más bien bobalicón que nos ha caído a nuestro cargo, pero al que le guardamos cariño. Va a parar al libro (Cantigas y cárceles) donde se recogen los poemas que no debería escribir en la actualidad y, sin embargo, de vez en cuando, ejem, sigo escribiendo.
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